jueves, 12 de julio de 2012

ALONSO ALVARADO

¡POR FIN SE CONMEMORA UNA GESTA HISTÓRICA GRANCANARIA: LA DERROTA DE VAN DER DOES EN LA BATALLA DEL BATÁN!

Con algunos días de anticipación, el 25 del pasado mes de Junio, se conmemoraron los 413 años de la batalla del Batán, que tuvo lugar el 3 de Julio de 1599, en la que los grancanarios, mandados por el alcalde mayor y teniente de gobernador Antonio Pamochamoso, ocultos entre los árboles, derrotaron a los 300 mosqueteros de las fuerzas invasoras holandesas, que perdieron 100 soldados, y los restantes huyeron en total desorden, llenos de pánico, hacia la ciudad, donde saquearon edificios, comenzando por la Catedral, de la que destruyeron retablos y altares, las casas del Cabildo y de la Audiencia, el palacio episcopal y varios conventos, entre ellos el de las monjas bernardas y el de santo Domingo, incendiaron iglesias –entre ellas totalmente la ermita de san Telmo-, conventos y edificio públicos y más de 30 casas, incluida la de Bartolomé Cairasco, y regresaron a sus naves. 

La gran flota de Holanda y Zelandia estaba integrada por 74 barcos de guerra, con 8000 oficiales y soldados, que unidos a las tripulaciones superaban en mucho los 10.000 hombres, bajo el mando del almirante, que no pirata, como muy ligeramente se ha afirmado, Pieter van der Does, que perdieron, entre todos los enfrentamientos con los defensores isleños, 1400 soldados, frente a los 100 muertos y similar número de heridos de los canarios. 

Ante el rotundo fracaso de la invasión y conquista de Gran Canaria,-que sería la primera ya que su intención era apoderarse de las demás, van der Does ordenó el 8 de Julio la retirada de la poderosa flota, palmariamente muy superior en número de naves y de hombres a la flotilla que mandara el capitán de navío británico Horacio Nelson, en funciones de contralmirante, compuesta por 4 navíos, 3 fragatas, un aviso y una bombarda, con una dotación de 700 hombres, cuando en Julio de 1797 atacó el barrio portuario de La Laguna, Santa Cruz, que el historiador santacrucero, en un alarde de chicharrerismo rancio, calificó de “Imponente ataque” y de “Resonante victoria de Santa Cruz sobre la escuadra del “contralmirante” (¿) Nelson”. 

Ahora hay que abrigar la esperanza de que el 6 de Octubre se conmemore el 417 aniversario de la derrota del vicealmirante Francis Drake y del contralmirante John Hawkins, ingleses, al mando de una gran escuadra de 27 barcos y 3000 hombres –también muy superior a la flotilla de Nelson- que ni siquiera consiguieron desembarcar, con una placa en el castillo de La Luz.

 
Carmelo Dávila Nieto
Exvotante del PSC-PSOE.

martes, 10 de julio de 2012

LOS “EMBAJADORES” DE GRAN CANARIA.

Esta “caja de turrón” que parece ser el Presidente de nuestro Cabildo, José Miguel Bravo de Laguna, por su omnipresencia en los canales de televisión para hacerse autopropaganda, ha afirmado a “bombo y platillo”, que la gestión de los embajadores de Gran Canaria: el balompedista David Silva, y el nadador paralímpico invidente, el sahariano Enhamed Enhamed, han conseguido resultados muy importantes para la isla, aunque no explicitó cuales son.

Desconozco en que consisten y como realizan esas embajadas y también los beneficios que nos reportan. No creo que a Silva, en los partidos que juegue con su actual equipo –que ignoro cual es- y con la selección nacional, se le permita que en la espalda de su camiseta lleve escrito, por ejemplo: visite Gran Canaria, continente en miniatura, ni que el grancanario de pura cepa, como lo atestiguan palmariamente su nombre y apellido (iguales) y su aspecto físico –aquí se le otorga generosamente la grancanariedad a cualquiera por el simple hecho de su nacimiento aunque su cultura y su idiosincrasia sean distintas a la nuestra- Enhamed Enhamed, en sus competiciones natatorias porte una pancarta o un letrero con igual leyenda, que seguramente estaría en el idioma universal: el inglés, para que la leyeran los espectadores. 

También podría ser que se dirigieran al público a través de la megafonía, cantándoles y contándoles nuestras excelencias climatológicas y playeras, pero pienso que tampoco se lo consentirán. 

De no ser así, ignoro de que otra manera podrán efectuar sus misiones diplomáticas para la promoción de Gran Canaria como destino turístico de primer orden, que presumo será el objetivo en el que se implicarán estos embajadores nuestros. 

Así que hay que exigirle al Presidente de nuestro Cabildo y a su avispado Consejero de Turismo, que sigue considerando inocentes despistes las campañas de desprestigio de nuestra isla, tanto nacionales como internacionales planificadas por los chicharreros, que nos informen como se efectúan esas embajadas y cuanto dinero nos cuestan –porque es nuestro no de su peculio particular- y del importantísimo número de visitantes que han conseguido y de los beneficios obtenidos. 

A mí todo esto me parece una pura fantasmada. Y se me ocurre sugerir que también podrían ser embajadoras de Gran Canaria por su relieve musical, muy superior al deportivo aunque no tan popular, la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, y la soprano lírica-ligera Yolanda Auyanet, ambas con carrera internacional en el mundo de la Ópera. 

¿Por qué no intentarlo en los ambientes de la cultura? Quizá tendrían un éxito insospechado, que no tendría que menoscabar en modo alguno su prestigio artístico.

 
Carmelo Dávila Nieto
Exvotante del PSC-PSOE.

domingo, 8 de julio de 2012

LOS CANARIOS SOMOS LAS SANGUIJUELAS DE ESPAÑA.

PARA UN ALCALDEJO “GODO” DEL PP

Así lo dio a entender el alcaldejo de un municipio de la península, “de cuyo nombre no quiero acordarme” –como comenzara Miguel de Cervantes su inmortal obra Don Quijote de la Mancha- perteneciente al PP, en unas declaraciones efectuadas para la SER, en las que, además de faltarle el respeto a todo un Ministro del Gobierno Nacional, José Manuel Soria –que no goza, precisamente, de mi estimación y simpatía por ser uno de los máximos traidores políticos a Gran Canaria, pero no por ello aplaudo ni acepto la grosería con la que fue tratado por este malhablado primer edil municipal, además de su mismo partido, que lo llamó ¡Tonto de su parte trasera!- arremetió ferozmente contra nosotros, afirmando que vivimos gracias a las subvenciones estatales –o sea que somos unas sanguijuelas que le chupamos los dineros a ellos, los verdaderos y auténticos españoles, que son los que nos mantienen- y que deberíamos irnos con los moros. ¿Qué es lo que se cree esa gente?, preguntó. –no es textual al cien por cien, pero sí el contenido de su energuménica  y dislatada verborrea-.

No comprendo como en la SER no le cerraron el micrófono cuando comenzó con sus estentóreos ladridos contra los vampiros canarios, porque una cosa es la libre y elegante expresión de las ideas, y otra el insulto al pueblo de una Comunidad Autónoma, tanto o más española que la suya; como no lo sancionaron en su partido, suspendiéndolo de su militancia o expulsándolo, que hubiese sido lo correcto porque “elementos” de su calaña lo desprestigian; como las autoridades cabildicias y municipales de todas las islas, fueran o no del PP, no le replicaron adecuadamente; como Paulino I el Grande, Zar de todas las Canarias, no expresó airadamente su protesta, amenazando incluso con la declaración de guerra; y como la mayoría de los medios de difusión del archipiélago no publicaron inflamados editoriales censurando a este tipejo e informándole, por si no lo sabe, que después de la “incivil” guerra de “liberación de la patria” acaudillada por el sanguinario general rebelde a la II República, Pacorro Franco, para “matar el hambre” de los peninsulares se llevaban nuestro despreciable gofio, y que el gobierno del “salvador y redentor” de España, en la gloriosa y cristiana “cruzada”, se apoderaba de las divisas generadas por los exportadores canarios de plátanos y tomates al Reino Unido, principalmente, y solamente les “devolvía” una pequeña parte, mientras la restante, la más importante, la dedicaba a favorecer a los industriales vascos y catalanes, principalmente, así como a otras regiones españolas, que no recuerdo ahora con precisión porque esto me lo contó mi padre siendo yo muy niño.

Esta reprobable ofensa a nosotros, los canarios, ha retrotraído mi memoria a la primera actuación de la U.D. Las Palmas en la Primera División de la liga nacional de balompié, en la temporada 1951-52, cuando tendría yo 15 ó 16 años.

Resulta que los equipos peninsulares  se quejaban por venir a jugar aquí solamente una vez mientras que el, voy a decir nuestro, tenía que desplazarse varias veces a la península. En una ocasión el presidente de uno de esos equipos –no recuerdo cual fue- realizó unas desafortunadas y despectivas declaraciones sobre nuestras islas, subestimándolas con la denominación de “colonias” y que éramos cuasisalvajes, que ocasionaron una airada reacción con “alteraciones del orden público” –expresión muy querida y utilizada por el franquismo-. 

La indignación canaria –que incluyó también a franquistas y falangistas muy destacados y conocidos, que lucharon en la lamentable y condenable guerra fraticida, pero canarios a fin de cuentas- llegó a tal extremo que un locutor peninsular,  de nombre Ignacio Hilario de la Mota –creo-,que en aquella época trabajaba en Radio Las Palmas, redactó un artículo que tituló “Algo que tiene más importancia de lo que parece” –lo recuerdo perfectamente porque quedó grabado en mi memoria de adolescente-, en el que censuraba esa actitud despreciativa hacia nosotros, que ofendía además y gravemente a los y a las peninsulares que aquí vivían y trabajaban, que habían formado familia casando con mujeres y varones nativos, teniendo descendencia canaria, y que si querían que se perdiese al archipiélago por las mismas causas que se perdieron las colonias americanas (esta es la síntesis). 

Este artículo tan “revolucionario” en plena tiranía franquista, y que no sé como pasó la tremenda censura que existía, lo leyó por los micrófonos de la susodicha emisora, y tuvo tal impacto que lo publicó el periódico Falange –único que entonces había- paradójicamente órgano oficial del Movimiento.

 Después de 60 años aproximadamente, y en la España democrática – en teoría y según la Constitución-, de tiempo en tiempo aparece algún godejo trasnochado y desfasado,  con ínfulas de conquistador –en una ocasión uno de estos “elementos” me espetó en la playa de El Inglés”, cuando le indiqué que estaba molestando a unas jóvenes, que él estaba aquí por “Derecho de conquista”; los amigos me impidieron que le replicase como merecía su estúpida arrogancia, porque no hubiese aguantado una bofetada mía- que sigue considerando colonia a Canarias, avalando las tesis independentistas de don Pepone, Cubillo, Víctor Ramírez y algunos pocos a láteres “luminados” por el “padre” de la Patria Canaria, Secundino Delgado.

 
Carmelo Dávila Nieto
Exvotante del PSC-PSOE.
                 

viernes, 6 de julio de 2012

EL INMORAL Y CONDENABLE DESPILFARRO DE DINEROS PÚBLICOS...

DE LA CONSEJERA DE TURISMO DEL JODIERNO ATINÓMICO, RITA MARTÍN, Y DE LA VICECONSEJERA, MARÍA DEL CARMEN HERNÁNDEZ BENTO, EN VIAJES DE “PROMOCIÓN” A BARCELONA Y DE “PROSPECCIÓN” A CHINA EN 2008.

Según publicó el periódico digital Canarias Ahora, en su edición del 29 del pasado Junio,  en Abril de 2008, la entonces Viceconsejera de Turismo del Jodierno Atinómico, María del Carmen Hernández Bento –actual Delegada del Gobierno Nacional en Canarias- se gastó casi 19.000 euros para asistir a la “Fashion Week de Nueva York, siendo la razón de tal viaje la firma de un acuerdo con el famoso –en la moda- diseñador catalán Custo Dalmau para la promoción de Canarias en camisetas, que no cristalizó.

El mismo periódico igualmente informa que la empresa pública Promotur, dependiente de la referida Consejería de Turismo, organizó entre el 11 al 19 del citado mes, un “viaje de prospección” (¿) a China, con un grupo integrado por la Consejera Rita Martín, la Viceconsejera María del Carmen Bento, la gerente de la susodicha empresa Yolanda Perdomo, el ex-presidente del dicho Jodierno, Lorenzo Olarte, como “asesor experto” en relaciones comerciales con la nación asiática; y el periodista conejero Dailo Allí (totalmente desconocido. ¿De qué nacionalidad será con tales nombre y apellido?), como “enlace de prensa y traductor”. 

Todos viajaron en clase “Business” –que literalmente significa en castellano negocio-, que será superior y, por ende, más cara que la normal. Este “paseo”, de 8 días de duración, costó en total, nada más y nada menos que 54.456’35 euros, incluidos desplazamientos, alojamientos de las 5 personas, y pago de remuneraciones a 2 de ellas. Olarte, por su “asesoramiento” percibió además 6.000 euros, y el periodista “lanzaroteño” (¿),del que no había oído hablar hasta ahora, recibió por sus “trabajos” 4.750 euros. 

Los billetes de avión salieron a 22.284’65 euros por los trayectos Madrid-Pekín, Pekín-Shanghai, de aquí a Hong-Kong, y el retorno a la capital española, todos, como ya se ha expuesto anteriormente, en la clase “Business”. Todos los hoteles eran lujosos, costando las 8 noches 15.876’82  euros, por noche 1985 euros. 

En Pekín se hospedaron en el Hotel Traders Beijing, uno de los de más lujo y céntrico de la capital china, no siendo su precio menor de 168 euros por noche y persona. En Shanghai lo hicieron en el Hotel Grand Hyatt, uno de los más altos del mundo, de “lujo asiático”, perteneciente a la mundialmente prestigiosa cadena hotelera Hyatt, que posee la modalidad turística conocida por “wellness”, que tanto intentó promover Rita Martín, y que ninguna habitación cuesta menos de 240 euros por persona y noche. 

En Hong-Kong estuvieron en un mito de la hotelería mundial, The Península, llamado “La gran Dama del lejano Oriente”, estimado como el mejor del mundo, que en temporada baja su precio no baja de 4.o80 dólares de Hong-Kong, en euros más de 420. Añadiendo gastos en comidas de representación durante el viaje, y, aparte las dietas de los altos cargos, que sumaron 2.299’28 euros. 

Además hay que destacar especialmente que Promotur  pagó 2.700 euros por un “reportaje fotográfico sobre tiendas de ¡Tenerife!”, sin que se hayan dado explicaciones sobre el verdadero destino de esta cantidad. Y para completar la lista de gastos, hay que añadirle 546 euros para “regalos a las autoridades chinas”.

Es una absoluta inmoralidad que el Jodierno Atinómico consintiera esta enorme dilapidación de dinero público, o sea del nuestro como contribuyentes, para que estas cinco personas hicieran turismo a costa nuestra para un simple viaje de “prospección” que no ha tenido resultados positivos algunos porque no ha venido turismo chino millonario en absoluto que reporte grandes beneficios económicos, pero sí muchísimos como emigrantes para abrir comercios que compiten deslealmente con los comerciantes locales, provocando la ruina de muchos. 

Y este paseo contó con la aprobación de José Manuel Soria, entonces Vicepresidente del Jodierno Atinómico, al que no le preocupó el despilfarro y además aceptó que se invitara como “asesor experto en relaciones” con China a un supuesto enemigo suyo como el “aprovechado” Lorenzo Olarte -¿Qué “experiencia tan transcendental tenía?-, quien aparte de viajar gratis cobró 6000 euros. ¡Qué desvergüenza! 

Y aparte de todo este censurable chanchullo, tanto Soria como María del Carmen Hernández Bento –persona de absoluta confianza del ahora triple ministro que además ha nombrado a su hermano Enrique Subsecretario de Estado de su triple ministerio- consintieron sin oposición de clase alguna, que Promotur gastase con palmario parcialismo 2700 euros en un reportaje fotográfico sobre tiendas ¡exclusivamente de Tenerife!   

Ante hechos tan descarados y desvergonzados como el referido, ¿todavía hay ingenuos grancanarios que creen en la unidad regional; que están tan ciegos que no ven que el único y principal objetivo de Santa Cruz de Tinerfelandia es convertirse otra vez en la capital imperial y absoluta del archipiélago con la connivencia de nuestros ineptísimos y “complacientes” –por no emplear el durísimo calificativo que merecen por su cobardía y su repulsivo entregamiento, sinónimo de traición-politiquejos (sean del PP, del PSC-PSOE o de Nueva Canarias del aldeano pero no grancanario Román Rodríguez); que no quieren comprender que la única solución para Gran Canaria es su propia autonomía?

El gran filósofo madrileño Jorge Ruiz de Santayana, universalmente conocido por Santayana –que escribió su obra en inglés-, manifestó: Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo. 

En el caso de Gran Canaria esta sentencia es cierta en parte, pero en otra no –en mi opinión- porque las actuales generaciones de grancanarios no es que no puedan recordar el pasado, es que no lo conocen porque no se lo han enseñado los que tienen la obligación de hacerlo, principalmente los medios de comunicación –que sí lo recuerdan pero lo desprecian-, que también se han entregado al imperialismo chicharrero. 

Y esta censurable actitud de mantener a la juventud en la ignorancia de ese pasado, principalmente el histórico de la Ciudad Real de Las Palmas de Gran Canaria, a la que por él le corresponde legítimamente la capitalidad y el parlamento de la Comunidad Autónoma de Canarias, es infinitamente peor que la imposibilidad de su recuerdo, que no la hay en modo alguno pero se quiere aparentar que sí para evitar complicaciones o represalias. Y esto no tiene otro nombre que cobardía y traición a los próceres y patriotas que consiguieron con su valentía, honor y amor a nuestra isla, la división provincial de 1927, que significó para las islas orientales la libertad del infame yugo chicharrero y su progreso económico, que se está perdiendo en una apresurada y dolorosa agonía que terminará con la independencia y el progreso de nuestra isla. Y no quisiera presenciar su decadencia y sometimiento nuevamente a la implacable férula chicharrera, pero reconozco mi impotencia para luchar en solitario –cual don Quijote con los molinos de viento- contra ella ante la total inhibición de coterráneos que se autoproclaman grancanaristas, pero no cumplen como tales, como la Real Sociedad Económica de Amigos? del País de Gran Canaria, cuya Junta de Gobierno rechazó por unanimidad mis propuestas para su defensa y constitución en Autonomía propia, por ser de carácter político muy específico (¿) en la conferencia que pronuncié el 10 de Abril del corriente año en su salón de actos. 

Me asombra –aunque creía erróneamente que mi capacidad para el asombro estaba ya agotada- que de este inmoral derroche de caudales públicos para el paseo turístico de 5 personas, aunque 3 de ellas desempeñasen cargos políticos, no haya sido difundida ni censurada en la mayoría de los medios de comunicación del archipiélago, sino que se haya ocultado bajo un tupido manto de silencio. ¿Complicidad, acaso? 

Ahora, este desvergonzado Jodierno Atinómico, con la aquiescencia del Partido Socialista Canario- defensor en teoría de los trabajadores y de los parados-, nos sube desorbitadamente el IGC, abriendo desmesuradamente sus fauces para devorar nuestros modestos ingresos como pensionistas y nos impone el copago de los medicamentos, amenazando la Consejera de Sanidad, Brígida Mendoza con que pagarán más los que estén más enfermos, o sea que se los penalizan como si fueran los culpables de estar en esa situación de carencia de salud y de necesitar más medicamentos para su tratamiento, o como si se la hubieran producido voluntariamente como los fumadores, los bebedores alcoholizados y los drogadictos, o como si fueran un lujo. 

Y si no tienen dinero suficiente para pagarlos, ¿no se los darán y dejarán que se vayan deteriorando lentamente entre terribles sufrimientos hasta que fallezcan? ¡Y a esta inhumana medida llaman “caridad cristiana”! ¡Qué canallada! Pero ellos, los políticos –el Zar de todas las Canarias, Paulino I el Grande, cobra solamente 770 euros menos que el Presidente del Gobierno Nacional, y su sueldo supera la media de los demás presidentes autonómicos.¡Justo y merecido! ¿Verdad?- , sus “asesores”, y sus “enchufados”, no se bajarán sus suculentos sueldos, sus retribuciones, sus dietas, sus gastos de “representación”, sus viajes de “promoción” o de “prospección” -¿de qué?-, como los citados a Barcelona y China, que tan fructíferos resultados económicos han dado al archipiélago. ¡Y ni los medios de comunicación los denuncian y censuran –salvo honrosas y mínimas excepciones- ni el exprimido pueblo se rebela y exige depuración de responsabilidades! 

Ante esta descarada y desvergonzada situación, repito una exclamación que todavía en época franquista escuché en la farmacia de la que soy cliente desde hace muchísimos años, continuando la de mi padre, a un oficial de Marina, padre de un compañero de párvulos en el colegio del Corazón de María, que falleció siendo niño, y que no recuerdo cual fue su motivo: ¡Así estás, España de mis amores! Yo hago una variación consecuente con el momento actual: ¡Así estás, Canarias de mis amores! Y rizando el rizo:"Así estás, Gran Canaria de mis amores"

 
Carmelo Dávila Nieto
Exvotante del PSC-PSOE.

miércoles, 4 de julio de 2012

LAS EXPLICACIONES DE PEDRO HALFFTER SOBRE SU SUELDAZO EN SEVILLA

PERO NO DEL QUE PERCIBE EN GRAN CANARIA.
En la edición del periódico La Provincia/Diario Las Palmas del 16 de Junio pasado –si no me confundo de fecha- se publican unas aclaraciones del director –que no Director- orquestal Pedro Halftter sobre el sueldazo de 317.670 euros anuales  -aparte de otras “gratificaciones”-que, según El País, percibe entre la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y el Teatro de la Maestranza sevillano. Halffter afirma que, ante la actual crisis económica, ha rebajado sus emolumentos, pero solamente se refiere a los percibidos en la Capital Hispalense (¡qué nos importa e interesa a los grancanarios lo que únicamente atañe a los sevillanos!), sin que en momento alguno aluda a los que obtiene en nuestra orquesta, por lo que, ante esta omisión, no hace falta ser Sherlock Holmes –mi admirado e inolvidable investigador- para deducir que aquí no los ha rebajado, seguramente porque no nos afecta la crisis y porque nuestro Cabildo, patrocinador de la orquesta, es muchísimo más rico que las instituciones sevillanas a las que compete su orquesta y su teatro, y, por ende, puede pagarle íntegramente sus honorarios, que desconocemos su cuantía, aparte de esos 10.000 euros, que según El País, cobra por cada concierto que “desdirige”, y como en la finalizada temporada fueron 11, pues calcule el lector su cifra total. 

Esto no puede ni debe mantenerse oculto, como si de un secreto de estado se tratase, porque los contribuyentes tenemos absoluto derecho a saber como y de que modo se emplean los dineros de los impuestos que pagamos, y si su uso están justificados y se corresponden con la real valía de los que los perciben, que en el caso de Pedro Halffter deben ser muy desproporcionados por su ínfima categoría. Por ello, hay que exigir “luz y taquígrafos”, como se decía antes de la aparición del ordenador, y que la Consejería de Cultura, o en su defecto la Fundación de la orquesta, nos informe detallada y exhaustivamente, si necesario fuera, de las ganancias de este inepto director que ocupa, para desgracia de los melómanos con conocimientos, o con capacidad auditiva, el podium rectoral de nuestra desdichada orquesta, que por la calidad de su plantilla merece una dirección más competente.

GUILLERMO GARCÍA, ahora ennoblecido como GARCÍA-ALCALDE, SÍ ESCRIBIÓ SOBRE EL CONCIERTO DEL BAJO ROBERTO SCANDIUZZI.
Efectivamente, este “Doctor” en crítica musical que es don Guillermone, infinitamente superior al considerado, erróneamente, eminente musicólogo y compositor Adolfo Salazar, expatriado a Méjico por la rebelión franquista, si escribió un comentario sobre la actuación, en la primera parte del bajo treviseño Roberto Scandiuzzi –que fue la única que oyó porque tuvo que abandonar el Pérez Galdós en el intermedio por un compromiso, según confesó-, en la edición de La Provincia/Diario de Las Palmas del 23 de Junio último, y que no vi ese día; y en esa “crítica” manifestó -según me han informado-, entre otras majaderías, que el programa fue más amable que difícil…con un rico repertorio de recursos siempre animados por la teatralidad –casi realizando payasadas –con todos mis respetos hacia los payasos, que los ha habido muy dignos-. Este exmonje trapense –según noticias merecedoras de mi crédito por su rigor y seriedad- sigue demostrando que sus “conocimientos” sobre el canto son muy elementales y rudimentarios. Y esta vez la víctima de ellos fue este estupendo bajo, hombre además simpático y extrovertido que conectó con el público, no solamente por su rico repertorio de recursos siempre animados por la teatralidad (a los que presumo una clara imputación de efectismos, que son, precisamente los que usa y abusa el “yoista” (según el concepto ortegagassetiano) Plácido Domingo, al que además considera “gran director” orquestal cuando es abrumadoramente inferior a su paupérrima calidad como “cantante” -¿Cuándo nos “deleitará” encarnando al verdiano Falstaff? Estoy ansioso por oírselo por el “supremo deleite” que me ocasionará-. 

Este don Guillermone se considera como el Oráculo de Delfos), sino por su sobresaliente calidad interpretativa. En nuestra entrevista semanal de la pasada semana, le mostré el programa de Scandiuzzi al barítono Francisco Kraus –al que tuve el  inmerecido honor de presentar en su doctísima conferencia del 19 del recién finalizado Junio en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, a la que no asistió  el tal García, seguramente porque supondría que sus conocimientos sobre el canto son infinitamente superiores a los de un vulgar intérprete de la horrenda zarzuela y excatedrático de canto en la Escuela Superior de Música de Venezuela (Ministerio de Educación) y en una de las escuelas del Consejo Nacional de Cultura (CONAC) de Caracas, y excatedrático de perfeccionamiento de canto en el Conservatorio Superior del Liceo de Barcelona, donde descubrió a nuestra paisana Yolanda Auyanet como soprano lírica-ligera, que llegó al Conservatorio liceísta como ¡mezzosoprano! 

Tampoco fue al concierto del día 13 en el R.C. Náutico de Gran Canaria, protagonizado por sus alumnos, la soprano lírica Pilar Córcoles y el bajo-barítono Vicente Domínguez, porque seguramente consideraría que de tal mediocre profesor no podrían salir sino discípulos sin calidad-, y lo encontró muy acertado, nada de más amable que difícil sino al contrario, porque las obras de los compositores incluidas, algunas de las cuales él –Paco Kraus- había interpretado en sus ya algo lejanos recitales, exigen belcantismo, que fue lo que precisamente hizo el bajo italiano. 

Pero, ¿qué se puede esperar de un sujeto que en 1964, cuando era un simple cronista en la pueblerina Oviedo –en la que la gente se colocaba en fila delante del Teatro Campoamor para ver a las personas que asistían a la ópera-, consideró que Alfredo Kraus, que había triunfado rotundamente en la Scala de Milán con la bella ópera belliniana “La Sonámbula”, de dificílisima tesitura sobreaguda para el tenor y paradigma del más depurado belcantismo; que la dirección de ese mismo teatro -justamente considerado mundialmente como la Catedral de la Ópera- tuvo que retirar de cartel la ópera Alí-Babá, programada para conmemorar en 1960 el bicentenario del natalicio de su compositor, Luigi María Cherubini, al no poder contar con la participación de Alfredo Kraus, que tenía ya comprometidas todas las fechas, y no haber tenor alguno que pudiera cantarla por su tesitura agudísima,  por lo que no le quedó más alternativa que esperar hasta Junio de 1963 -¡tres años de demora!- para representarla; que obtuvo un clamoroso triunfo en el Teatro Regio de Parma, el más temido del mundo por los cantantes por la intransigencia del público de “gallinero”, que hacía pocos días había abucheado estrepitosamente a un tenor de la categoría y calidad de Carlo Bergonzi por su floja actuación, y donde nuestro coterráneo impuso su exquisita línea de canto, arrancando encendidos aplausos de los “leones” -el público de “gallinero-”, según el comentario del crítico musical de la revista italiana “Oggi”, que lo tituló “Bajó al foso de los leones”; que el famoso director operístico Mario Cordone, manifestó: “En mi larga carrera direccional no he oído un tenor con la pureza canora de Alfredo Kraus, en la que supera incluso a Tito Schipa, uno de los cantantes más refinados de la historia del teatro melodramático”.¡Y no era para don Guillermone García una de las más grandes figuras de la Ópera! Sobran los comentarios porque caen por su propio peso. Y no estoy siendo turiferario, ni mucho menos “agente propagandístico” de Alfredo Kraus, como don Guillermone García me calificó en su tarjeta del 3 de Marzo de 1966, sino dejando constancia de unos hechos tal como sucedieron y que constituyen brillantes capítulos de su gloriosa historia lírica, de la que soy un simple cronista.

Empero es un fanático wagneriano, y ha impuesto, con su poderío virreinal un Aula Wagner en nuestra Universidad (si algún compositor la merece, es, indiscutiblemente, Camille Saint Saëns, que pasó siete temporadas en Gran Canaria –entre 1889 y 1909-, principalmente en su capital, Las Palmas, donde se integró en su ambiente musical, estableció amistades, entre ellas, con el Maestro Bernardino Valle, Director de la orquesta de la Sociedad Filarmónica, y con mi abuelo paterno, el Maestro Rafael Dávila Macías, compositor, director y cofundador de la mencionada sociedad musical, y compuso “Las campanas de la Catedral de Canarias” y el vals “Canariote”, creo, pero no lo aseguro contundentemente, que ambas para piano), compositor que, a más de robar descaradamente a Liszt sus revolucionarios descubrimientos musicales (no me cansaré de reiterarlo) es de los menos apreciados entre nuestros operófilos por sus somnolientas óperas, salvo algunas excepciones como Tanhaüser, Lohengrin, Los maestros cantores de Núremberg y El buque fantasma, conocida también por El holandés errante, (la Tetralogía es además de “infumable” –calificativo que gusta mucho usar a este “genial crítico”, especialmente para la danza ritual del fuego,de El amor brujo, de Falla- fantasiosa en sus personajes –dioses, walkirias, nibelungos (enanos), dragones y demás faramalla- nada humanos -Hegel en el II tomo de su celebrada obra “Estética”, página 256, escribe que “El canto de los Nibelungos…no tiene con nuestra vida doméstica y civil, con nuestras costumbres, con nuestras leyes, con nuestras instituciones y nuestras constituciones, casi ninguna relación viva”- un auténtico somnífero por su monótona partitura, extensa hasta el agotamiento), -para este sabihondo Rachmaninoff y Tschaikowsky nada aportaron a la Música- y también un tremendo forofo –por emplear un término deportivo- de la llamada “Música contemporánea”, de la que hace mucho dejé de interesarme por el género, pues es malo, barato, inferior, subsidiario de mil conceptos bastardeados, etc. etc. En el momento en que decidí ocuparme seriamente de la Música, sin atender a las querencias del público, la música contemporánea –salvo contadísimas excepciones, que haberlas haylas- pasó a muy segundo término. No me interesa. 

¿Recordará don Guillermone todos estos calificativos despectivos que él aplicó a la “pésima” ópera italiana en su carta del 3 de febrero de 1966 –que conservo en mi archivo (el eminente musicólogo y compositor español Adolfo Salazar, citado al principio, manifestó en su libro “Síntesis de la historia de la Música”: Desconfiad de aquellos que niegan valor a determinados momentos del arte musical para erigirse en fervientes admiradores de una escuela o estilo determinado. Esos no aman la Música. Sólo son aficionados a un género más o menos definido de ella”.)- y que yo suscribo totalmente con relación a la “Música llamada desacertadamente, en mi opinión, contemporánea, carente de algo tan esencial, elemental y fundamental como la melodía –que es la que hace que se recuerde una composición o algunos fragmentos de ella, y que hasta tienen obras tan vulgares y chabacanas con “La pelona”, “La vaca lechera” y “Se va el caimán”, por citar algunas de mi época infantil, y que Wagner persiguió obsesionadamente, envidiando la de Bellini? 

La considerada de nuestro tiempo es ruidosa, estrepitosa, reiterativa, plúmbea, enervante por los chirrridos y el rascar –que no acariciar- con los arcos las cuerdas de los violines, las violas, los violoncelos y los contrabajos, el aporrear las teclas del piano, la estridencia del viento, el graznido y la cuasideclamación del canto en las consideradas “óperas” actuales, todo esto sin ilación de los sonidos, que en lugar de producir placidez o emoción auditora, contribuye directamente a aumentar el enervamiento que nos ocasiona diariamente la circulación automovilística; el constante empleo de las bocinas por una nimiedad; las radios de los vehículos al máximo volumen, emitiendo miles de decibelios; las sirenas de las ambulancias o de los coches policiales, usadas caprichosamente y sin justificación de urgencia alguna –un turista británico juró que jamás volvería a España, y, concretamente, a Las Palmas de Gran Canaria porque tenía la impresión “de estar inmerso en una situación bélica”-; la gente que en vez de hablar moderadamente grita hasta desgañitarse; los hirientes y molestos ladridos perrunos. 

Cuando asisto a un concierto de música clásica o culta, a una ópera, a una zarzuela o a un ballet, quiero relajar -¡qué delicia sobre todo la música del barroco, del clasisismo y del belcantismo, especialmente, por su serenidad!- (aunque hayan fortes y fortissimi) mi estado anímico, mi tensión –que no estrés (otro absurdo e inútil anglicanismo)- mi excitación nerviosa, provocada por los agentes susodichos, y no que alcance cotas insoportables causadas por la audición de obras “contemporáneas”. Y no soy en absoluto ni conservador ni reaccionario en modo alguno en creaciones actuales verdaderamente artísticas. 

¿Quién recuerda, tararea o silba un “aria” de Wozzeck o de Lulú, de Alban Berg; o de Muerte en Venecia o de Billy Budd, de Benjamin Britten; y ya más cercanas, de Kiu, de Luis de Pablo; o de La hija del Cielo, de nuestro coterráneo Juan José Falcón –que ni siquiera el tenor venezolano Aquiles Machado, que encarnó a nuestro héroe aborigen Bentejuí, incluye en su curriculum como protagonista en su estreno mundial en el Teatro Pérez Galdós porque seguramente considera que no le aporta prestigio; y que no se ha representado más, ni siquiera en Tinerfelandia (“òperas” que exigen necesariamente la acción escénica para aguantarse porque oídas en versión de concierto o en disco resultan insoportables por su anticanto)-; y hasta de los inacabables monólogos de Richard Wagner, y también del otro Richard, Strauss? Nadie

¿Quién identifica al autor de una sinfonía o de otra pieza orquestal u operística más o menos contemporánea –con mucha flexibilidad  en este encasillamiento- por su música, como sucede con la de Bach, Vivaldi Mozart, Beethoven, Liszt, Chopin, Debussy, Ravel, Strawinsky, Prokofieff,  Shostakovich, Albéniz, Falla, e incluso Wagner –sobre todo en sus preludios- y Richard Strauss –sus encantadores valses  y la bella aria del tenor italiano ”Di rigori armato” de El caballero de la rosa-, por citar solamente a algunos nombres de los muchísimos que podría mencionar? La misma respuesta: nadie porque carece del sello personal de su creador que le imprime su carácter. 

La oímos una vez y nada permanece en nuestra memoria por lo que en una siguiente audición nos parecerá escucharla por vez primera. Y esta es la realidad por mucho que duela a los contemporaneófilos. 

Esta es mi “doctrina” –discutible, obviamente, y que no pretendo imponer como dogma- que hago extensiva a la pintura, a la escultura y a la arquitectura.


Carmelo Dávila Nieto
Exvotante del PSC-PSOE.